Aprendiendo a reciclar y a cuidar el medio ambiente

El cuidado del entorno está muy presente en el Colegio CEU San Pablo Sanchinarro. Desde los primeros años se explica a niños y niñas la importancia del reciclaje y de consumir de forma responsable. Todos nuestros actos y decisiones tienen una consecuencia y, las elecciones de consumo que hagamos, también.

Por eso la educación ambiental es clave para formar adultos concienciados y responsables. Igualmente, es una manera de fomentar la innovación y el emprendimiento en un sector —el de la sostenibilidad— que no para de crecer. Además, se puede dar la mano con contenidos de áreas más científicas, estimulando la curiosidad natural de los más jóvenes y motivándoles a descubrir y a aprender de forma activa.

El reciclaje en el Colegio

Desde el inicio de su etapa escolar se les muestra cómo se debe reciclar a través de distintas actividades. Aprenden a distinguir los colores de los contenedores y también las razones por las que es importante separar la basura.

Asimismo, el aprendizaje se convierte en práctico y cotidiano, al contar en los pasillos del Colegio con papeleras clasificadas por tipo de residuo. Teniendo en cuenta el volumen de desechos que genera un centro de nuestro tamaño, es fundamental que lo hagamos así, no solo para promover el hábito del reciclaje en el alumnado y por coherencia con lo que enseñamos en clase; también por el impacto que tenemos en el medio ambiente. Este proceso de aprendizaje es vital para que nuestro alumnado adquiera hábitos sostenibles y saludables firmes, y que los mantenga en su vida adulta.

Se plantea también el reciclaje como una fuente de creatividad; imaginar qué uso le podemos dar a algo que aparentemente ya ha cumplido su función es un importante ejercicio de imaginación. Esto nos lleva al interesante concepto de economía circular, según el cual los desechos se pueden convertir de nuevo en recursos útiles.

El huerto escolar

En el Colegio CEU San Pablo Sanchinarro también tenemos un huerto escolar, gracias al cual el alumnado se familiariza con la plantación y cuidado de plantas. Ellos son los encargados de su funcionamiento, lo que les sirve para desarrollar la responsabilidad a la hora de cultivar, que también es una actividad muy motivadora. Ver crecer aquello que plantaron les llena de ilusión.

Además, se dan cuenta de lo importante que es incluir verduras en una dieta equilibrada, comprenden qué cultivos son de temporada y la importancia de potenciar las especies locales. Con el huerto escolar trabajan el respeto hacia el medio ambiente, la constancia, el compromiso y la paciencia. Las tareas se desarrollan de forma cooperativa y organizada. Prueban, experimentan y observan los cambios, obteniendo así un aprendizaje significativo.

Un taller para crear nuestro propio huerto escolar

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