Educación en valores con el apoyo de toda la comunidad educativa: la ayuda de las familias

De vez en cuando recibimos mensajes de agradecimiento de las familias que nos recuerdan el privilegio que tenemos de trabajar en un colegio y pertenecer al maravilloso mundo de la educación. En esta ocasión, hemos recibido un correo entrañable que no hemos querido dejar de compartir con todos vosotros. Firma el correo Irene Mateos Bonaechea, quien nos cuenta los fabulosos efectos que ha tenido nuestra campaña de concienciación sobre Enfermedades Poco Frecuentes en su hijo Íñigo García Mateos, alumno de 3º de Primaria. A continuación reproducimos el contenido del mismo:

 

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Este año mi hijo Íñigo ha cumplido 9 años. Como cada año, ha invitado a todos sus amigos a celebrarlo con él. Pero este año un detalle especial ha hecho que sea diferente.

Unas semanas atrás, en el colegio han estado viendo, comprendiendo y conviviendo con las enfermedades raras y con los niños especiales. Niños que son igual que ellos, con las mismas ganas de jugar, de vivir, de sentir, pero con muchas más dificultades para poder hacerlo. Niños que están a nuestro lado, que necesitan nuestro apoyo, nuestra compañía y nuestra sonrisa, al igual que nosotros necesitamos también la suya.

 La semana en la que empezaron a comprender todas estas cosas, Íñigo llevó a clase la foto de su prima Mencía. Una foto preciosa de Mencía con sus papás, Valero e Isabel, y con su hermana Clara. Isabel es prima mía, madre luchadora, generosa, incansable, de esas personas únicas que hacen que todo parezca sencillo.

Por la vida que le ha tocado vivir, se ha embarcado en una lucha titánica para aportar su granito de arena a la investigación y ha creado la Fundación Mencía (en honor a su gran hija).

La noche anterior a la celebración del cumple, hablando con Íñigo, le di la oportunidad de elegir. Le dije: “Puedes tener un súper regalo de todos tus amigos o puedes donarlo todo a la Fundación Mencía para que niños especiales puedan tener un futuro mejor”.

Iñigo se fue a la cama y me dijo que se lo iba a pensar. A la mañana siguiente, según se levantó, estas fueron sus palabras: “Mamá, quiero donarlo todo. Quiero ayudar a los niños especiales”. Y así hicimos. Compramos una cajita y pegó en ella una nota que decía Regalo de Iñigo para la Fundación Mencía, donde todos sus amigos hicieron su gran aportación. Esa misma semana, quiso llevar él mismo la cajita al banco, e hicimos el ingreso de todo. “Es el mejor regalo que he tenido jamás, mamá”.

Gracias al cole por impulsar y fomentar la conciencia de nuestros hijos. Esto es el resultado de la buena labor que estáis haciendo.

 

Desde aquí queremos decir que somos nosotros quienes damos las gracias de corazón a Irene, a Íñigo, a Isabel, a la Fundación Mencía y a todas las familias de nuestro colegio que tanto nos apoyan y nos alientan cada día con su entusiasmo.

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