Innovación educativa: la metodología Design Thinking

Nuestro compromiso con la innovación educativa es claro: queremos formar personas inquietas, críticas, con autonomía e iniciativa. Apostamos porque nuestro alumnado sea capaz de pensar por sí mismo, analizar, extraer conclusiones útiles y resolver problemas. Por eso planteamos un aprendizaje orientado a la acción, con el objetivo de mejorar siempre el entorno cercano y la sociedad en su conjunto.

Para alcanzar estas metas utilizamos las últimas metodologías, siguiendo con atención las novedades que se producen en el sector de la educación y eligiendo las más adecuadas. Se hace imprescindible así la formación continua de nuestro equipo docente, un actor fundamental en la innovación educativa.

Los beneficios del Design Thinking en el aprendizaje

Con estas pautas se alcanza un aprendizaje significativo, orientado a resultados y al desarrollo de capacidades y habilidades de una forma integral. Una de estas metodologías es el Design Thinking, que sirve para resolver problemas de manera creativa. Está en la línea del aprendizaje por proyectos (ABP), que también está muy presente en las aulas. Con este método los estudiantes deberán elaborar un plan de acción que les sirva para resolver el problema planteado.

Para ello, deben comenzar con un análisis de la situación actual, para plantear hipótesis, llevar a cabo experimentos y anticipar las consecuencias de su puesta en práctica. Ponerlas en marcha es la última fase.

Todo el proceso es flexible, abierto y centrado en la experimentación. Se fomenta así el compromiso, la participación activa y la motivación del alumnado. Además, se promueve el trabajo en equipo y se pone siempre al alumno en el centro de su aprendizaje, dándole libertad para tomar decisiones e ir moldeando la actividad poco a poco.

El pensamiento creativo resulta fundamental en una estrategia orientada a la resolución de problemas. El planteamiento de retos a resolver implica la necesidad de activar la creatividad, de compartir ideas y de negociar con los demás.

Con esta metodología el papel del profesorado pasa por diseñar la experiencia de aprendizaje; es decir, va mucho más allá de ser un mero transmisor de contenidos. Deberá conectar con el alumnado y ser capaz de acompañarlo a lo largo del proceso.

¿Cuáles son las fases del Design Thinking?

Para adaptar esta metodología innovadora en el aula es necesario:

  • Empatizar y comprender: el aula debe ser un espacio lleno de empatía, en el que el formador debe conocer los intereses y necesidades de los estudiantes. A su vez, estos deben entender el reto planteado para comenzar a proponer ideas.
  • Definir: el alumnado debe debatir acerca de la información realmente útil, seleccionarla y empezar a conectar con posibles soluciones.
  • Idear: aquí la creatividad y la imaginación cobran vital importancia. Se comienza a diseñar prototipos que pueden ser válidos, y se elige el más adecuado.
  • Prototipar: en este punto se lleva a la práctica la idea elegida y se comprueba si es de verdad eficaz. Si no es así, hay que buscar alternativas.
  • Testear: es la etapa final, en la que los alumnos deben conseguir que su solución funcione y que sea aceptada por otros.

En el Colegio CEU San Pablo Sanchinarro tenemos como objetivo la excelencia. Para alcanzarla, empleamos la innovación y la educación en valores, fundamentales para que el aprendizaje sea de verdad completo e integral.

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