I. Los Centros docentes de la Fundación San Pablo CEU son obras de la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP). Inspiran su actividad en la concepción sobre la persona y la educación que se expresa en la Doctrina de la Iglesia, a la cual se conforma el carácter propio que la ACdP desea imprimir a sus Obras. A los Patronatos de las Obras corresponde la misión de velar por el cumplimiento de los fines fundacionales.
II. «Para la concepción cristiana, el centro de la educación y en cierto modo el centro del mundo es el alma del niño que acaba de nacer (A. Herrera)». A las familias competen en primer lugar los derechos y deberes naturales y originarios en la educación de sus hijos; en su ejercicio buscan en las instituciones educativas que eligen la colaboración necesaria para cumplir esta altísima responsabilidad. A esa confianza la Fundación San Pablo CEU corresponde con una enseñanza y una formación fundamentadas en el respeto a la dignidad de la persona, en la búsqueda del bien común y la solidaridad, así como en las exigencias derivadas de la caridad cristiana.
III. Nuestras Obras fundamentan su actividad en la revelación que sobre la persona y el mundo nos ha sido transmitida por la Iglesia Católica, lo que implica:
Son principios permanentes de la ACdP, que forman parte de su carácter propio, la adhesión a la autoridad magisterial de la Iglesia, la búsqueda de la justicia social y la disposición a constituir un espacio de unidad de todos los católicos en su sincero deseo de servir al bien común de España.
IV. Toda la actividad de nuestros Centros se basa en el humanismo cristiano tal y como es presentado por la Tradición católica, que desde los inicios del cristianismo logró la asimilación de toda creación del espíritu humano conforme con el orden natural y el concepto cristiano de persona.
V. La actividad educativa e investigadora en nuestros Centros se sostiene sobre un concepto de razón abierto a la trascendencia, en el que se conjugan existencialmente: la búsqueda y comunicación de la verdad y la certeza de conocer ya la fuente de la verdad. Este diálogo entre fe y razón orientará la actividad académica en todos los niveles y guiará en la elección de metodologías, contenidos y textos.
VI. La cultura cristiana se sustenta sobre principios permanentes. Nuestros Centros, en fidelidad a la tradición del humanismo cristiano, asumirán cuanto de bueno genere la sociedad para incorporarlo a la esencia tradicional de la cultura cristiana, sobre la que basarán su actuación.
VII. La enseñanza de las humanidades será elemento esencial en nuestros Centros. Mediante ellas se proclama el sentido de la verdad, sin el cual desaparecen la libertad, la justicia y la dignidad del hombre. La base humanista de la cultura cristiana se enseñará en sus contenidos, en sus claves explicativas y en sus repercusiones para el análisis de las ciencias y de los acontecimientos. Se buscará fomentar la capacidad de análisis y la aplicación para el discernimiento y el juicio.
VIII. La Doctrina de la Iglesia, y en particular su Magisterio Social, ofrece criterios seguros para los campos del saber humano. Tales criterios guiarán la actividad académica de nuestros Centros en la enseñanza e investigación, y se difundirán entre quienes participan en la actividad académica.
IX. A los profesores corresponde un papel singularmente importante en la alta misión de promover con su actividad la identidad del centro. Sobre la adhesión a esta tarea y sobre su excelencia humana y académica descansa su idoneidad para participar en la misión educativa que se les confía. Todos los miembros de la comunidad educativa deberán conocer el Decálogo aquí expresado, y respetarlo de palabra y obra.
X. Por ser la Fundación San Pablo CEU una Obra de la ACdP, todos los miembros de su comunidad educativa deberán conocer, respetar y ejercitar estos principios.