Educar también es decir no: por qué poner límites es uno de los mayores actos de amor hacia un hijo

La psicóloga Ana Aznar ofreció una charla a familias de Infantil y Primaria del Colegio CEU San Pablo Sanchinarro basada en su libro «Educar también es decir no: Cómo poner límites con amor». Ana Aznar abordó uno de los grandes dilemas de la crianza actual: la dificultad de poner límites sin sentir culpa. Y lo hizo desmontando algunas de las ideas más extendidas sobre educación, sobreprotección y felicidad infantil.
Ana Aznar: Cuando la protección se convierte en sobreprotección
La autora parte de una reflexión clara: como padres queremos proteger a nuestros hijos. El problema aparece cuando esa protección se convierte en sobreprotección.
Porque cuando hacemos constantemente por los niños aquello que ellos podrían hacer solos, el mensaje que reciben no es “te ayudo”, sino “tú no puedes”. Y ahí empieza uno de los grandes errores de la crianza contemporánea, en opinión la psicóloga Ana Aznar.
Evitarles frustraciones, aburrimiento, tristeza o dificultades puede parecer amor… pero en realidad les impide desarrollar herramientas fundamentales para la vida. Según explica Ana Aznar, los niños necesitan experimentar emociones incómodas para aprender a gestionarlas. Necesitan equivocarse, frustrarse, aburrirse y resolver problemas. Porque la vida no va a dejar de ponerles dificultades.
“La sobreprotección acaba dejándolos desprotegidos”, según Ana Aznar
Uno de los conceptos más potentes de la charla es precisamente esta paradoja. Cuando solucionamos constantemente los problemas de nuestros hijos —llevarles los deberes olvidados, rescatarles de cada consecuencia o intervenir en cada conflicto social— les estamos privando de desarrollar autonomía, tolerancia a la frustración y resiliencia. Ana Aznar recupera incluso una idea clásica de Maria Montessori: “No hagas nada por un niño que él pueda hacer.” Y quizá ahí reside una de las grandes claves educativas actuales: acompañar sin sustituir.

Poner límites no es ser autoritario, diferencia Ana Aznar
Otro de los grandes temas del libro es la confusión entre autoridad y autoritarismo.
Muchos padres actuales crecieron en modelos educativos excesivamente rígidos y han querido alejarse de ellos. Pero, según explica Ana Aznar, en muchos casos se ha pasado del “porque lo digo yo” al miedo constante a frustrar al niño. El resultado: padres que intentan ser colegas de sus hijos y niños que crecen sin referencias claras.
La autora insiste en que los límites no son castigos ni imposiciones arbitrarias. Son estructura. Son orientación. Son seguridad. Un niño sin límites, explica, es un niño perdido.
La charla de Ana Aznar profundizó además en un aspecto especialmente interesante: la relación entre límites y funciones ejecutivas. Las funciones ejecutivas —planificación, autocontrol, organización, regulación emocional o flexibilidad— son habilidades esenciales para la vida adulta. Y se desarrollan precisamente a través de la relación con los adultos y de la existencia de normas claras y consistentes.
Por eso, según Aznar, los niños que crecen sin límites suelen tener más dificultades: académicas, sociales, emocionales y de autorregulación.
Frente al caos y la hiperexigencia actual, la autora reivindica algo aparentemente sencillo pero profundamente importante: las rutinas, las comidas en familia, el refuerzo positivo... «Los niños necesitan sentirse vistos, valorados y escuchados».
Quizá una de las frases que mejor resume el espíritu del libro de Ana Aznar sea esta: “Porque te quiero, estoy dispuesto a ponerte límites”.
La Escuela de padres del Colegio CEU San Pablo Sanchinarro
La Escuela de padres del Colegio CEU San Pablo Sanchinarro es un espacio para las familias CEU donde encontrar esperanza y crecer en la aventura de educar.
Profesionales en activo y especialistas en educación comparten claves prácticas para fortalecer la tare educativa de las familias.